Ahora mismo he llenado toda la parte trasera del coche
toda llena de mis libros
girones de palabras de los que no puedo desprenderme porque su mundo me construye
y a los que dejar sería como un asesinato premeditado y terrible
donde mataría una parte de mí.
Eso siento mientras de mis labios se desprenden
las palabras que alcanzo a leer de Juan Marsé
de Neruda, de Susan Sontag y su erótica del arte.
Duele.
Duele de pronto tener que tener para marcharse y no poder desprenderse
dejando todo a que se pudra con el tiempo en un rincón húmedo y lleno de hongos
pero eso sería igual que dejar una parte de mí en esa casa
esa casa que ya no es mi casa
y de la que únicamente deseo la propiedad para dejar cosas y poder irme más ligera
que como estoy.
Monday, January 23, 2006
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