Otra vez empieza el día.
Sale el sol, son las siete, date prisa.
Pero este día es diferente
en este día algo cambia, algo ineludible
yo tengo resistencias pero no las digo
porque no tiene caso decirlas
y al mismo tiempo creo que quizá
sólo quizá
nos ayude a dejar algo de peso inmaterial que nos está ahogando.
Dejar atrás algo de karma viejo
para empezar a tejer el nuestro.
Ahora si, el nuestro solamente.
Que anhelo.
Todos los cambios siempre traen algo nuevo:
la transición
es lo que se dificulta.
Sentimentalmente por lo pronto
se abren nuevas puertas:
los ojos de tu madre tranquilos y que poco a poco
-igual que tu y que yo-
iban perdiendo lo nervioso
y se iban familiarizando y se destensaban y contaban y contaban
anécdotas queridas que traen la presencia de personas amadas.
Son como presagios
buenos presagios porque los muertos, los buenos muertos,
también están con nosotros en ese instante.
Puertas y presagios y cambios y juntos.
Seguramente es bueno.
Desde el momento en que estamos platicando y discutiendo y acordando
y los tratados internacionales del país Rafaélico,
beligerante y juicioso,
y el país práctico de las Mercedes
se solucionan
vamos bien.
Cuando la conversación se acabe
junto con las calles llenas de baches que nos obligan a detenernos y repelar y odiarnos un momento
estaremos definitivamente muertos.
Monday, November 07, 2005
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment