Me quedé colgada de su mirada
indiferente y a ninguna parte.
Me colgué de sus ojos
negros
árabes
estrábicos.
Como en fantasías de concubinatos imposibles
me imaginé a alguien tomado a su cintura
deseando sus pechos
volviéndose loco por sus besos.
Y me quedé imaginándolo solamente en la tarde fría y gris.
Sus ojos eran tristes.
El viento era frío.
No tenía una falda a su cadera
ni siquiera un deseo expreso en su boca.
Solamente era una hermosa mujer
de árabigos y grandes ojos negros
estrábicos
sin movimiento ni calor.
Friday, October 07, 2005
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