Frida. Querida perra, adorada y frágil chihuahueña.
Flaca y temblona.
Asesinada.
Se murió por debilidad extrema
después del ataque,
-y de que no tomó (porque no pudo)
su suero-
Descanse en Paz.
Thursday, October 13, 2005
Saldrian
Cuando vino decidido, y cansado, a devolverme el libro de Scooby doo que había pedido prestado me contó que su mamá le había prohibido terminantemente ver, leer o escuchar a Scooby porque esto le produce pesadillas. No puede y punto. Y se metió a buscar, entre los estantes que en realidad no son tantos, un cuento alternativo que si le dieran permiso de leer.
Es un niño increíble porque lee un cuento diferente cada día. Yo, por políticas institucionales, les presto un libro ya sea lunes, martes o miércoles, y jueves y viernes no porque luego no los devuelven y es bastante problemático. Y por tanto, yo lo tengo a él lunes, martes y miércoles pidiéndome cada día un libro diferente, y devolviéndome el anterior, el que ya leyó.
A veces oriento un poco sus preferencias. Es muy satisfactorio realmente. Es tan serio como un profesional; decidiendo entre uno y otro de acuerdo a sus diferencias específicas o temáticas.
Finalmente tocó la campana para que terminara el recreo, en el instante en que le entregué el libro ya checado para que pudiera leerlo en su casa y le informé que lo tenía que devolver el viernes. Una verdadera sonrisa le ilumió todo el infantil rostro de seis años. Tres días iba a tener con él al Dr. Seuss. Luego salió corriendo rumbo a las escaleras para formar filas y pasar a su clase, con el libro bajo el brazo.
Creo que lo increíble de este trabajo es en realidad poder darle a un niño una sonrisa de esas por un tesoro objetual que cada día está mas desvirtuado.
Friday, October 07, 2005
La chica
Me quedé colgada de su mirada
indiferente y a ninguna parte.
Me colgué de sus ojos
negros
árabes
estrábicos.
Como en fantasías de concubinatos imposibles
me imaginé a alguien tomado a su cintura
deseando sus pechos
volviéndose loco por sus besos.
Y me quedé imaginándolo solamente en la tarde fría y gris.
Sus ojos eran tristes.
El viento era frío.
No tenía una falda a su cadera
ni siquiera un deseo expreso en su boca.
Solamente era una hermosa mujer
de árabigos y grandes ojos negros
estrábicos
sin movimiento ni calor.
indiferente y a ninguna parte.
Me colgué de sus ojos
negros
árabes
estrábicos.
Como en fantasías de concubinatos imposibles
me imaginé a alguien tomado a su cintura
deseando sus pechos
volviéndose loco por sus besos.
Y me quedé imaginándolo solamente en la tarde fría y gris.
Sus ojos eran tristes.
El viento era frío.
No tenía una falda a su cadera
ni siquiera un deseo expreso en su boca.
Solamente era una hermosa mujer
de árabigos y grandes ojos negros
estrábicos
sin movimiento ni calor.
Tuesday, October 04, 2005
La inutilidad de las horas vacías que se encadenan me está ahogando. Las noticias terribles que tuve de lo que te ha pasado, conmigo enfrente y sin poder salvarte, me aterran. Me aterran, me atenazan, me amordazan, me frustran y me encadenan. Quiero ser libre para ser fuerte para salvarte. Quiero hacerlo pero mi mente me hace jugarretas y me evado y me bloqueo, mientras al segundo siguiente me lamento o me culpo.
Sólo se que la seguridad que te di, que yo creía conveniente y verdadera era una burla. Y tu no podías decírmelo porque te amordazaban las palabras y las amenazas y el círculo de la violencia que estabas viviendo. Al lado mío, a mi espalda, frente a mí quizá. Nunca sabré por qué no abrí los ojos para ver lo que ocurría. Nunca sabré por que mi egoísmo fue más fuerte que el grito de auxilio desmenuzado en el aire que surcaban tus enormes ojos tristes y negros, cada vez más densos y profundos. Nunca sabré, espero horrorizada, cuando ocurrieron a ciencia cierta los hechos, como dicen los legistas, porque entonces me daré cuenta que tal vez yo también estaba allí, privada, bloqueada. Pensando demasiado en mi misma o en lo que me faltaba o en lo que quería o en lo que no tenía o en lo que quisiera tener. Quizá fijándome en mi propio miedo en lugar de ver el tuyo, que todas las noches querías que estuviera a tu lado dormida.
Dormida. Privada. Qué se yo. Sorda a tus gritos, a tu miedo. "Duermete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá", y el coco dormía realmente en la otra cama. Era un coco terrible y nauseabundo. Más de lo que nunca podría imaginar. De hoy en delante los demonios permanecerán afuera, tal y como debió de haber sido siempre.
Monday, October 03, 2005
Mi niño
Enmedio de la noche sus ojos negros abiertos
aterrorizados.
La distancia de un centímietro
entre él y yo:
demasiada.
Su llanto
su aislamiento
sus manchas
en la ropa interior
Síntomas que no malicié
(como podría).
Niño no te sabes limpiar y ya estás grande.
Su inseguridad que no conseguía
por nada
conjurar.
Ahora se me desvela el misterio
terrible misterio
monstruoso.
Duerme tranquilo, desde ahora
nunca jamás te volverá a tocar.
aterrorizados.
La distancia de un centímietro
entre él y yo:
demasiada.
Su llanto
su aislamiento
sus manchas
en la ropa interior
Síntomas que no malicié
(como podría).
Niño no te sabes limpiar y ya estás grande.
Su inseguridad que no conseguía
por nada
conjurar.
Ahora se me desvela el misterio
terrible misterio
monstruoso.
Duerme tranquilo, desde ahora
nunca jamás te volverá a tocar.
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