Hay sol y es motivo suficiente. A lo mejor hoy no. A lo mejor la suerte cambia. Por lo pronto hay sol y es motivo suficiente para sentirse emocionado.
¿Se necesita más? sueños dudosos me asaltaron todo el fin de semana. Una convivencia pacífica vino a aliviarlo. Lluvia menuda y molesta que no dejaba conducir el auto en paz. Una película también vino a aliviarlo. Otra de ellas a complicarlo espantándome al pequeño. Le dije que era ficción pero él sabe muy bien que ese tipo de ficción no es tan ficticio como yo quería que él pensara. Porque él conoce locos malvados que hacen sufrir a la gente porque sí, por venganza, por deporte.
A su tan corta edad. Olvidémoslo, supongo. Supongo que eso debí haber dicho. Pero lo bueno es que no lo dije pero me dormí con él a pesar de sus patadas y sus pesadillas. Ahora sí me cree que podré defenderlo. Ahora que aprendo Taijutsu y que entreno para poder dar golpes contundentes.
Ojalá siempre hubiera creído en mi fuerza interior, en vez de verme como princesa. Todos los días me vienen esos pensamientos sucios y con asco cuando me acuerdo, y trato de desecharlos, pasarles de largo e irme por el sol, por los rayos de sol trepando hasta llegar tan alto que piense yo que la felicidad está allí conmigo y es insustituible y mía. Y suya, de mi niño también. Que amargo. Ya quiero que termine.

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