Afuera se vive la locura. Es el día de la presentación del Jason Proyect (que todos dicen yeison proyect porque es en inglés). El estress está al limite. Maestros y alumnos demudados esperan a los jueces que van a calificar todo el trabajo que han desarrollado a lo largo de meses. Ciencia en otro idioma es lo mismo que ciencia desconocida, pero así los hacen que desarrollen sus proyectos. Pobres críos, verdaderamente.
Al lado de mi máquina encontré, cuando llegué por la mañana, la cajita de Toti, una catarinita pequeña que era la mascota de un montón de niñas y amaneció aquí. Seguramente se habrá muerto, pero no quiero ni revisar. No me gustaría descubrir con horror que Toti esta efectivamente muerta y que yo he tenido algo que ver. Pero bueno, yo no la olvidé aquí (pero que pesadilla, tampoco la alimenté). Ojalá y el fantasma de Toti no vaya por las noches a molestarme de alguna manera magnificado porque no le hice caso.
Me doy cuenta de que era la mascota de muchas niñas porque dos que no la habían traído vinieron y se la llevaron a toda prisa. Como escena de telenovela de televisa mostraron sorpresa y dijeron cosas que parecían de un guión, y luego salieron corriendo con la cajita declarando a la difunta catarina aplastada, y efectivamente muerta.
Menos mal que el dictamen médico no lo hice yo.
Este día me tengo que ir temprano (porque así me voy los viernes, desde hace un tiempo) y el trabajo se me acumula de manera espantosa. Creo que tendré que volver a pegarme como alucinada y avanzar.
No quiero que el tiempo me rebase.
Feliz el día en que toda esta locura finalice.
Ahora mismo subo y veo en que paró todo eso de la feria de ciencias. Que loco. Un concepto gringo que les hace perder el tiempo de manera espantosa, tan sobrevalorado.
Es lo extraño de este lugar pluricultural antiuniversalista y contradictorio.

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