Una cosa terrible ronda los supermercados los días de frutas y verduras por las mañanas. Unas creaturas horrorosas que arrastrastran los pies y que caminan apoyandos en el carrito: son los viejitos caníbales de supermercado.
Yo fui su víctima en el HEB el martes pasado... Estas extrañas creaturas se levantan nada más los días de frutas y verduras bien temprano por la mañana, se ponen sus dientes postizos, se medio bañan y se ponen sus pants para salir de sus casas en caravanas macabras y atacar todas y cada una de las ofertas del supermercado, dejando los anaqueles vacíos, las cajas de verduras vacías, las carnes... (ah no esas no pueden comerlas con sus dientes postizos jeje), y todos y cada uno de los rincones del supermercado los recorren pavorosamente arrastrando los pies, haciéndo compras de pánico cuando... no saben a ciencia cierta si vivirán un mes mas.
Estas creaturas del averno son llamadas comunmente por los chiquitines como "abuelos", y reciben ayudas del gobierno desde muchos programas de apoyo, todos enfocados a alargar sus aparentes débiles vidas, porque la realidad es que son de naturaleza perenne y se reproducen con inusitada rapidez y desverguenza. Casi por generación espontánea...
Yo he sido una de sus víctimas y por eso esta quincena no voy a poder comer acelgas, crema, zanahorias decentes, y no sé que tanto más que arrebataron absurdamente antes de que yo llegara a hacer mi despensa.
Pero estas creaturas no están solas, hay una peligrosa entidad que las acompaña, y aprende todos y cada uno de sus movimientos para repetirlos por el resto de su vida: las amas de casa que se han deshecho de los niños mandándolos a la escuela, para poder ir arrastrando los pies, con la macabra mueca aprendida, consumiendo los restos que los abuelos caníbales de martes de frutas y verduras han dejado...

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