Thursday, February 12, 2009

Los caminos

Cada cierto tiempo me gusta variar un poco la ruta del camino por el que me vengo al trabajo. Cuando hago eso, siento como que estoy en un campo desconocido, un territorio extremo donde el flujo vehicular es nuevo, diferente. Donde es necesario fluir y navegar entre el tráfico de muy diferente manera. Veo todas las posibilidades, la vía se convierte en eso, un abanico de posibilidades abiertas a todo.
Pero, cuando llego a la oficina, me percato de cosas que aunque puedan ser percibidas de forma diferente, sustancialmente nunca varían:
a) El profundo e inedito, desmesurado e inconmovible grado de pendejez de ciertas personas no cambia. Al contrario, se maximiza, se vuelve más evidente, y después, aumenta.
b) Cuando estoy de malas estoy de malas.
c) Y una de las cosas que me ponen de malas es no llegar a mi oficina vacía ni haber dormido bien.
Caray, no se, estoy de malas.
Gotitas de rocio!!!!!

1 comment:

Jescat said...

Creo que estamos viviendo un proceso bastante parecido, que no deja de sorprenderme (precisamente por la semejanza)...sigo con esa sensación de que algo emocionante pasará, me siento ansiosa...mira qué hora es y yo sin sueño...