Fuí a la casa del monstruo, y le gané. Tengo seis años pero soy tan o más valiente que Batman, que Robin, que un monje shao lin. Yo solito gané el pleito. Fui y allí estaba el monstruo, hablando fuerte, llamándome por mi nombre, por el sobrenombre que él mismo me puso, tosiendo y haciéndose notar.
Yo me escondía detrás de mamá y de papá. Bien escondidito para que no me viera. Luego la Licenciada Bety me empezó ha hacer las preguntas y yo le respondía la verdad, sólo la verdad tal y como quedamos el licenciado y yo. Y le decía me ponía así o asá, fue en tal lugar y en tal otro, y en este me hacía esto y en este otro me encerraba en el closet. Y en este me amarraba y en la cama también.
Y al final le pedí mi bicicleta. Y me la traje. Nadie pudo hacerme daño. Yo fui valiente y lo enfrenté solito. Y por eso venía cantando en el carro tan feliz. No sé por qué mi mamá apretaba el rostro y lloraba. No sé por qué papá también iba tan serio. A lo mejor por lo que dije. Es la verdad, pero la neta a mi todavía me da mucho coraje, me llena de mucho odio. Odio que a ratos no se como controlar.
Pero gané.

No comments:
Post a Comment