Todos debieramos vivir
con un pornógrafo pegado a nuestro oído izquierdo
para aconsejarnos.
Como ahora se trata de que las computadoras y la globalización
nos rigen
entonces será un cyberpornógrafo.
Siempre se teme a lo nuevo, a los cambios
ahora mismo es a la abrumadora inmensidad de la red
profunda y deliciosa en donde todos nuestros marásmicos sentidos
bogan y se pasean y se ahogan
si queremos.
Cada vez somos más jóvenes para que nos lleguen las locuras de la red,
(bueno, yo ya no, yo nunca)
y si estamos debidamente pervertidos
a tan temprana edad
entonces ya no necesitamos un pornógrafo viejo y arrugado para enseñarnos el camino:
sólo un muchacho ligeramente mayor.
Friday, March 03, 2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment