| Aquí está el Santísimo. Le tienen enc errado en una cueva de oro, pero cueva al fin. Afuera lucen las velas y los candelabros y las cuatro columnas salomónicas que sostienen una cúpula también de oro en cuyas cuatro esquinas hay arcángeles. La mesa y los adornos también son ricos en mármoles. Pero el Santísimo está en el rincón más alejado de la Iglesia. En el más inaccesible. Afuera los carros, la música, la plaza y la gente. Adentro el Santísimo está solo, custodiado por un hombre que duerme agachado sobre sus mismas rodillas, hecho un ovillo como un gato. Todo es muy hermoso donde está. Antiguo y majestuoso. Algunas veces sería bueno oír el silencio y el ronroneo de los aparatos de clima artificial quebrado por la voz pura de un niño que ríe. Quizá sólo entonces podría olvidarse esta terrible gravedad del sitio, y dentro de su cueva oscura, el Santísimo pudiera sonreír. |
Tuesday, August 16, 2005
EL SANTÍSIMO
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