Tuesday, June 13, 2006

Jueves

El jueves por la noche fui a confirmar el feo diagnóstico que la radióloga no quiso darme a mí. Y si era verdad. Mi pequeño bebé flotaba en su líquido amniótico, dentro de mi vientre, sin una sola gota de vida. Cuando ocurrió o como ocurrió el deceso, no lo sé. O no quise saberlo porque no le puse atención a las alarmas.
Luego tomé medicamento y fui a que lo sacaran de mi vientre porque por él mismo no quiso hacerlo, y mi cuerpo se negaba a expulsarlo. Quizá por todo lo que yo lo deseaba.
Se fue sin avisarle a nadie, en silencio en algún momento.
Lo extraño a pesar del correr de los días y a pesar de que no había nada más que hacer.
Por algo nunca pude encontrar un nombre en mi mente para hablar con él.